Entendemos por enfermedades cognitivas, todas aquellas alteraciones que aparecen en el comportamiento del animal. Suelen relacionarse con edades avanzadas del perro o gato, y se caracterizan por una serie de parámetros que nos obligan a modificar conductas y ayudar al animal. Perdida de ubicación, perdida de la orientación, lloros por ansiedad o separación, cambios bruscos en el comportamiento, suele ir muy ligado a la perdida progresiva de los sentidos, vista oído olfato… El animal manifiesta estas perdidas y si somos capaces de observarlo
seremos capaces de poderle ayudar. Hoy en día tenemos a nuestra disposición fármacos e incluso alimentación preparada para estos problemas.
Es necesario realizar un buen diagnostico diferencial, ya que en ocasiones todo este trasiego viene ocasionado por la presencia de masas malignas o benignas en la cavidad encefálica. Les dejamos unas herramientas para que puedan chequear a su animal, y algunas pautas de conducta para actuar lo antes posible. Siempre en medicina el tiempo es vida.
DISFUNCIÓN COGNITIVA
La disfunción cognitiva es una enfermedad neurológica propia de la vejez, que se manifiesta por un cambio de comportamiento del animal que la padece, hay que resaltar que la disfunción cognitiva es una enfermedad que afecta a algunos perros y no una consecuencia inevitable del proceso natural de envejecimiento. Las manifestaciones de la disfunción cognitiva son diversas y suelen agruparse en 4 grandes categorías de síntomas.
- Trastornos de orientación: Mirar al vacío. Sensación de estar perdido o desorientado en lugares habituales.
- Trastornos de interacción social: Disminución del ritual de bienvenida a los propietarios. Reducción o aumento de la demanda de atención.
- Trastornos del ciclo sueño-vigilia: Aumento del sueño diurno. Deambular y vocalizar por las noches.
- Trastornos de la conducta de eliminación: Micción o defecación inadecuada dentro de la vivienda, que no pueda atribuirse a otras causas médicas o de comportamiento.
La disfunción cognitiva aunque no es idéntica, comparte muchos puntos en común con la enfermedad de Alzheimer del ser humano, y su prevalencia en el perro parece ser muy alta. En el ser humano, la enfermedad de Alzheimer supone la cuarta causa de muerte en pacientes geriátricos y su incidencia aumenta de forma progresiva con la edad. En el perro estudios recientes indican que la prevalencia real de una pérdida de las funciones cognitivas se sitúa sobre un 20% en perros de 10 a 12 años, pudiendo empezar a producirse antes y aumentando este porcentaje en perros mayores.
Es muy importante prestar atención a los posibles cambios lentos y progresivos antes descritos y consultar al veterinario, él descartará otros posibles problemas médicos y de comportamiento que pudieran mostrar signos clínicos similares. La disfunción cognitiva, como la enfermedad de Alzheimer es un proceso degenerativo del sistema nervioso, progresivo, irreversible y, por tanto incurable. El tratamiento de esta patología es paliativo y se orienta por un lado a mejorar el estado del perro y, por otro a retrasar la progresión de la enfermedad, siendo crucial su detección lo antes posible.
Recientemente se ha sugerido como opción del tratamiento de la disfunción cognitiva del perro la utilización de antioxidantes y neuroprotectores para retrasar el proceso de degeneración neuronal teniendo su mayor sentido en las fases iniciales de la enfermedad. Actualmente se dispone en España de un complemento dietético llamado Aktivait que junto con ciertas modificaciones del estilo de vida y una reducción de la ingesta de alimento podrían prolongar la vida activa entre un 10 y un 20%.